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Catamarca-Argentina

2006

Diseño: Alejandro Díaz

   

 

     

 

 

Introducción

 

 

En un intento de contextuar este trabajo diremos que, desde 1992 venimos desarrollando investigaciones arqueológicas y etnoarqueológicas en el Distrito de Laguna Blanca, ubicado en el Departamento Belén de la Provincia de Catamarca (República Argentina). Este primer escalón de la Puna catamarqueña forma parte del sistema de oasis del Desierto de Atacama que discurre entre las Repúblicas de Chile y Argentina. Si bien comparte con el resto de la Puna características culturales comunes, participando de la lógica andina de la complementación económica, cabe destacar que posee también, rasgos singulares. La mayor proximidad con la Región Valliserrana (otro de los conjuntos socioculturales autocomprendidos) y la evidente benevolencia de su clima (respecto del resto de la Puna), han dado por resultado un aprovechamiento agrícola intenso cuyas evidencias pueden apreciarse en un paisaje “fosilizado”, representado por innumerables parcelas perfectamente acondicionadas (nivelaciones de pendientes y muros perimetrales circundantes).

 

Los trabajos prospectivos efectuados han puesto en evidencia la inestimable riqueza arqueológica de la región, con ocupaciones que van desde momentos correspondientes al Precerámico, hasta los Períodos Incaico y del Contacto Hispano-Indígena, pasando por todas las entidades socioculturales del Período Agroalfarero (Temprano, Medio y Tardío), definidas a modo de “secuencia maestra” para el Valle de Hualfín (distante 80 km.). Los sitios arqueológicos del Distrito están exigiendo que se instrumenten, con cierta urgencia, formas de protección y control efectivo debido a que muchos de ellos han sufrido el saqueo sistemático por parte de huaqueros. El programa del Museo Integral que estamos impulsando, tiene como uno de sus objetivos centrales este cometido, un museo que instrumenta sus acciones a través de cinco ejes principales: el Centro de Recepción e Interpretación; los Museos de Sitio; los predios para flora y fauna silvestre y domesticada; circuitos por Sitios de Arte Rupestre; y los SiPI (Sitios Panorámicos de Interpretación).

 

Una de las razones que fortaleció la elección de la zona de estudio, respondió a que esta región fue seleccionada  hace 20 años atrás para brindar sustento a un proyecto de protección de fauna silvestre autóctona, que cristalizó en la declaratoria de Laguna Blanca como integrante de la Red Internacional de Reservas MaB (Man and Biosphere), programa impulsado por la UNESCO. Las vicuñas (Vicugna vicugna) fueron cazadas indiscriminadamente con el objeto de obtener su fibra  y así responder a las demandas de teleras de las localidades vallistas; estas acciones estaban dando por resultado el casi agotamiento del recurso faunístico.

Finalmente para completar la caracterización contextual en la que inscribimos nuestras acciones, cabe mencionar que en los últimos tiempos están siendo dirigidos hacia la región ingentes esfuerzos a través del Programa Desarrollo Integral de Comunidades de Altura conducido desde el Gobierno Provincial, dentro del cual han recibido especial interés los bienes arqueológicos al ver en ellos su potencialidad como “recursos turísticos”, conjugados en su dimensión global (científica, paisajística, natural y sociocultural). En el marco de este Programa se ha planteado la necesidad de potenciar las acciones de investigación, protección y preservación del patrimonio arqueológico poniéndolo en valor turístico a través del propio Museo Integral en Laguna Blanca


 


[i] Los conteos de vicuñas de 1979 dieron cifras sumamente desalentadoras, situación que reforzó la imperiosa necesidad de tomar medidas urgentes: creación de la Reserva, “conversión” de cazadores en guardafaunas (estrategia altamente exitosa implementada a través de un trabajo de concientización comunitaria y de empleo estable), dieron por resultado que se revierta el proceso de extinción de fauna. Un censo finalizado en 1999 por conteo directo arrojó la cifra de 12.600 vicuñas.