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Catamarca-Argentina

2006

Diseño: Alejandro Díaz

   

 

     

 

 

Los Asentamientos: Una Forma de Estructurar el Paisaje

 

Para la propuesta museológica tuvimos especial cuidado en afinar el conocimiento de la dinámica constructiva regional, aproximándonos a un panorama general sobre el manejo que hacen del paisaje los habitantes del Distrito de Laguna Blanca. Desde los datos relevados desarrollamos una clasificación de las estructuras arquitectónicas en la que tuvimos en cuenta principalmente, las técnicas constructivas y los materiales con las que fueron realizadas. Nuestra tipología se relaciona también con la manera en que los habitantes conceptualizan el paisaje, respondiendo de un modo particular según sus expectativas modélicas del espacio (Delfino, 2000). En razón de ello, casi circularmente, nos debimos remitir a una pregunta previa: ¿cuál era la forma conceptual del espacio que nos permitiría adentrarnos en este universo?; es decir, ¿desde qué idea de espacio partimos para formular nuestra propuesta?. Sostenemos que, los diversos elementos de toda sociedad se representan espacialmente, en la medida en que el mismo espacio está construido socialmente.

Hemos pensado sobre la racionalidad del uso del espacio, y vemos que los criterios de relevancia se conjugan y se cruzan y nos representan la evidente complejidad de lo humano en decisiones tan definitivas como un espacio de asentamiento. Así en la utilización del espacio habitacional, para el Distrito de Laguna Blanca, hemos registrado diferencias de intensidad, distribución y agrupamiento de las ocupaciones (véase Delfino, 2000). De cualquier modo, el sistema de asentamiento empleado en la Puna implica la conjugación de cuatro componentes productivos básicos: una base residencial; uno o más puestos; canchones de cultivo y varios paravientos. Como sabemos, solo las bases residenciales o puestos poseen un espacio destinado a actividades culinarias. Aunque en términos generales pueda haber diferencias en la depuración de detalles constructivos entre los recintos-cocina de los puestos y los de las bases residenciales, cabe destacar que, si de diferencias se trata, estas resultan particularmente notorias al comparar los recintos destinados a “cocinas” y los demás recintos de los asentamientos. Básicamente señalaremos que:

 

1) Es en las cocinas donde se han hallado los diseños de planta más tradicionales; entre otros, de planta circular, utilizando una cueva para ese fin, incluso en algunos casos, no se construyen estructuras especiales y se cocina directamente “a campo” . Puesto Peñas Blancas

 

2) En términos generales, en las cocinas se cuidan menos los detalles constructivos de terminación.

 

3) Por lo común, los recintos destinados a las cocinas son más pequeños y están construidos siempre con materiales autóctonos.

 

Resulta por demás interesante constatar que, la cocina es el lugar del asentamiento donde los residentes de una unidad doméstica pasan la mayor cantidad del tiempo de vigilia. Es un lugar multifuncional donde no sólo se preparan y se cuecen los alimentos, es el lugar de reunión de los miembros de la unidad doméstica por la noche, aquí se hila la fibra animal mientras se relatan las historias, es donde se reciben a los visitantes cotidianos y donde se sirve la comida, y es el lugar donde duermen los pequeños animales domésticos. A pesar de la gravitación que este espacio tiene en el medio social doméstico, no recibe una atención especialmente depurada, ni en detalles de construcción, ni en la calidad de los materiales. Por otra parte la cocina, siendo el espacio más tradicional de la base residencial, es sin dudas, el espacio identificatorio de la mujer [i].

 

Otra regularidad que nos llamó especialmente la atención, fue que las cocinas (independientemente de su forma de planta) estaban mayormente ubicadas al N de los asentamientos o, también podríamos decir, a la izquierda de los mismos [ii]. Como señalamos para dictaminar cuál es la izquierda y cuál la derecha de un asentamiento, se deben definir previamente un par de operaciones: por una parte, una dirección, y por otra, el sentido. En concordancia con los supuestos del Mundo Cosmovisional Andino al salir el sol y organizar el tiempo, en el mismo acto que regala luz, calor y vida, organiza el espacio, referenciando al paisaje.

 

En el entierro de una persona fallecida, se dispone el cuerpo extendido en la tierra, cuidando que la cabeza quede hacia el E, mientras que al O, en el lugar hacia donde se disponen los pies, se pone la cruz.



[i] Todos las referencias que hemos obtenido lo confirman. Incluso cuando visitamos bases residenciales en las que encontramos hombres que vivían solos, en el momento de preparar la comida o simplemente calentar agua para tomar alguna infusión, nos plantearon espontáneamente el tema de la soledad y la falta de una mujer, sobre todo con referencia a estos menesteres. Estas cuestiones nos conducen a reducir las dudas sobre la asociación entre lo culinario y el recinto cocina como espacio femenino.

[ii] Como dijimos en una nota anterior, la cocina es un espacio reservado a la femeneidad. Creemos que la relación asociativa entre <cocina : mujer : izquierda> no es casual, para ello puede consultarse: Arnold 1992, Burger & Burger 1994, Firestone 1988, Santa Cruz Pachacuti 1993, Silverblatt 1990, entre otros.