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Quienes somos
Catamarca-Argentina 2006 Diseño: Alejandro Díaz |
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Considerandos
Arquitectónicos
Comenzaremos
por destacar la propia concepción edilicia del Centro de Recepción e
Interpretación del Museo.
Actualmente
se está registrando una particular tendencia de cambios acentuada en el modelo
arquitectónico de Laguna Blanca. El impacto sociocultural producido por la
ruptura del aislamiento al que estaba sujeta su población a finales de la década
de los ’70, quedó plasmado también en la modificación de sus formas
constructivas. Pero para llegar a entender la dimensión de estos cambios, será
necesario describir primeramente las características del modelo puneño
tradicional.
En
contraposición con la situación anterior cabe referir sucintamente que, el
modelo arquitectónico de recintos circulares adosados que inspiró el diseño
del Centro de Recepción e Interpretación del M.I, aparece planteado ya desde
el Período Formativo (alrededor del comienzo de la era cristiana). La ocupación
del paisaje por parte de unidades domésticas en hábitat disperso encontró la
solución en una idea de recintos
“arracimados”; esta pareció una opción efectiva para dar respuesta a múltiples
requerimientos (entre otras ventajas, adaptarse a las irregularidades del
terreno y crecimiento ilimitado del asentamiento sin planificación previa
aparente).
Vemos
que la “casa formativa” responde a una concepción particular de la
utilización del espacio, la cual permite abstraer una estructura básica. Los
asentamientos consistentes en un recinto principal (que oficia de patio) y dos o
más recintos menores adosados representan a distinta escala la misma estructura
en la jerarquización espacial del asentamiento cuando se toma en consideración
su totalidad productiva inmediata:
La
conformación arquitectónica del Centro de Recepción e Interpretación
respondió, simultáneamente, también a la estructuración cosmológica, con
recintos menores dispuestos en forma radial desde el lado N hasta el S
por el
sector O, alrededor del/de los patio/s central/es; el recinto cocina con sus
fogones, ubicado al N del asentamiento.
Al
considerar los puntos precedentes, contraponiendo la estabilidad del modelo
arquitectónico puneño desde el Formativo hasta hace unos años atrás, y
comparado con la serie de cambios que se están sucediendo en la actualidad,
bajo el influjo del nuevo modelo arquitectónico, parece pertinente ensayar
alguna respuesta.
Fundados
en el diagnóstico anterior puntualizamos para el diseño arquitectónico del
Centro de Recepción e Interpretación, que este debía posibilitar la
revalorización de las formas constructivas indígenas y tradicionales
Un
museo cuya extensión equivale a un territorio de las dimensiones de la Reserva
en cuestión [i],
necesita ineludiblemente organizar la visita para que la experiencia pueda
alcanzar un máximo de provecho.
Como dijéramos al comienzo, nuestra concepción
del proyecto del Museo Integral de Laguna Blanca debía apuntar a una doble
dimensión (como un hecho cultural de desarrollo puneño y como un centro de
investigación arqueológica), por ello el diseño del Centro de Recepción e
Interpretación debió responder a este doble requerimiento. Las nuevas
estructuras arquitectónicas (accesos, cierres, itinerarios, infraestructura,
equipamiento, etc.) fueron proyectadas desde la integración y desde la
abstracción. Por ello se han propuesto estructuras neutras, flexibles y
funcionales. Es así que, su [i] Solo el territorio de la zona de transición asciende a 7.616,5 km², al que hay que sumarle los 1.635,5 km² de la zona núcleo y los 481,7 km² de la zona tampón, totalizando 9.733,7 km².
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