La
intención de potenciar el entendimiento del Museo Integral a través de la visita por los sitios con arte rupestre responde al
diseño de
una estrategia de conocimiento vivencial del espacio, ya que, por lo
común la visita - “descubrimiento” de lugares desconocidos resulta una
experiencia atractiva para quienes buscan recrear su curiosidad, con "ganancia"
cultural. En este sentido, sabemos que las expresiones generadas a partir de procesos estéticos
distintos a los que se manejan desde algo que podríamos llamar “actualidad
occidental”, siempre resultan atrayentes, en este sentido la oferta debe resultar
especialmente motivante. Sobre todo impulsamos este tipo de visita porque la
aceptación de la oferta implican desplazamientos en el territorio, y en ellos
se pueden percibir en forma más integrada un conjunto de procesos estéticos
que refieren motivos y escénificaciones tanto culturales como naturales.
Pero, ¿porqué resultan particularmente importantes las manifestaciones de arte rupestre de este rincón de la puna?. Por sus características singulares, las expresiones parietales de Laguna Blanca le permitieron a Ana Mª. Lorandi (1966) definir el primero de los cuatro estilos de la Subregión Valliserrana, el "Estilo I: Figurativo fantástico o de Laguna Blanca".
Según nuestra interpretación los sitios con arte rupestre responden esquemáticamente a dos tipos de procesos estéticos diferentes, procesos que parecen estar reforzados por distancias temporales a los que cabría la posibilidad de
diferenciar en estilos:
1.
Sitios que
los encontramos
solo en cuevas y que además fueron el resultado de un único medio expresivo,
la pintura (pictografías). Estos sitios se corresponden con evidencias
materiales pertenecientes a momentos del Período
Arcaico, solo excepcionalmente se ven representadas manifestaciones figurativas,
siendo la generalidad de los casos expresiones abstractas;
2. Sitios cuyas expresiones estéticas pueden asociarse al Período Formativo y que fueron resueltas en paredones (generalmente jalonando los caminos), presentan un total predominio de motivos logrados mediante técnicas de grabados en roca (petroglifos), en la que solo ocasionalmente se recurrió a la pintura. En estos sitios, mayoritariamente encontramos representaciones figurativas, incluso es común encontrar composiciones escénicas de cierta complejidad. Probablemente dentro de este conjunto de sentido entrarían manifestaciones representadas por monolitos aislados ("menhires"), estos hitos parecen apuntar también a intenciones indicativas de jalonamiento del paisaje.