Peñas Pintadas” ó “Peñas Escritas” 

 

Ubicación: Quebrada de las Peñas Pintadas ó de las Peñas Escritas.

Altitud [1]: 3280 m.s.n.m.

Distancia [2]: 4 ½ horas/mula.

Informante [3]: Eduardo U. (38). Quien me acompañó fue Santos F. G. (33).

Soporte rocoso de las representaciones: El friso que presenta la mayor cantidad de motivos (1° conjunto), es un amplio paredón rocoso vertical, (paralelo al cauce del río), aparentemente de arenisca. A su derecha, formando un ángulo abierto, se encuentra otra planchada rocosa con discontinuidades, donde fueron realizadas las representaciones del segundo conjunto. A escasos 9 mtrs. de la anterior, siguiendo en el mismo sentido, pero a 12,5 mtrs. más arriba que los otros motivos, aparece el tercer grupo de símbolos, con orientación cardinal semejante a la del primer conjunto. La friabilidad  de la roca en estos dos últimos lugares es importante, y semejante a la del primer friso, por tratarse del mismo afloramiento (ver esquema N° 2).

Caracterización somera de los motivos [4][5]: La totalidad de las representaciones estan realizadas por grabado de la roca. Se ha podido observar superposición de dibujos y grafos.  Ellos están formados principalmente por motivos figurativos. El primer grupo consta de: (a) varias figuras antropomorfas, dos de ellas componen escenas de caza de camélidos con arco y flecha, los otros personajes, aunque en la mayoría de los casos están en contacto entre sí, dan una apariencia estática; (b) zoomorfas (lagartijas, auchénidos); (c) pisadas ("suri", "león" -Felis concolor-); y (d) superpuestos sobre gran parte de estas representaciones, pueden leerse algunos graffitis, uno en clara alusión a un candidato político ("Bisente boto comopro"<sic.>),  otro referido a una persona ("Domingo zonzo"), además algunos grafos recuerdan a los signos y letras de las marcas para los animales [6]. El segundo conjunto, posee sólo dos representaciones antropomorfizadas, una es una escena de caza con boleadoras ( ?), la otra es otro de los personajes estáticos. El tercer grupo está representado por tres suris en distintas posiciones o por dos suris y un felino [7].

Proximidad a los principales recursos potenciales: Frente al cauce de un río de corriente intermitente estacional.

Proximidad a ó relación con evidencias de asentamiento: Hasta la fecha no han sido detectadas.

Observaciones: 3 paneles diferentes La Esquina o Quebrada de las Piedras Pintadas para Weiser

Referencias Bibliográficas: Weiser 1923 (inédito) ; Delfino 1995, 1999

 

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[1] -Las alturas fueron obtenidas con un instrumento de medición de altitudes relativas. El sensor detecta las variaciones en la presión atmosférica y la conjuga con el modelo de referencia de Presiones Atmosféricas Internacionales para convertir esas variaciones en altitud.

[2] -En todos los casos el centro desde donde se registraron los tiempos fue la Estación Experimental de Altura de la Dirección de Ganadería de la Provincia de Catamarca. Los tiempos consignados son promedios obtenidos a partir de al menos tres viajes (ida-vuelta) a cada lugar. Debido a la ausencia de caminos o huellas transitables para automóviles, el principal medio de movilidad y en muchos casos además, el único de acceso, es la mula. Razón por la cual en lugar de proporcionar las distancias en km., estas son "convertidas" en horas/mula. Para ello se deber n tener en cuenta varios factores que pueden modificar estas mediciones: (a) las diferencias propias entre los animales (porte, adaptación a la puna  -animal criollo o de otra zona-, estilo de amansamiento, etc.); (b) la destreza del jinete y cuanto exija éste al animal; (c) si el viaje es de ida, o se vuelve en relación al lugar de residencia ("querencia") que el animal reconozca como propio; (d) si las distancias a recorrer son por ejemplo, menores de 3 horas o si, la recorrida incluir varias jornadas con un promedio de 8 horas diarias; (e) si se lleva un animal carguero "chasna"; (f) otros factores menores inclasificables. Teniendo en cuenta todas estas consideraciones, y por dar una imagen aproximada, podemos arriesgar un cálculo promedio de las distancias recorridas en una hora/mula. La estimación corresponde a una fluctuación de entre 6 a 9 Kms/hora. He preferido privilegiar esta forma de medición, por adecuarse más a la realidad de las tareas prospectivas, omitiendo detalles que provengan de la lectura directa de la carta topográfica con extrapolaciones lineales que poco se ajustan al trabajo de campo.

[3] -Si bien es el arqueólogo  quien da a conocer un hallazgo dentro del ámbito de la ciencia, aunque no se lo consigne, la mayoría de las veces, es a través de los habitantes próximos a los sitios que los arqueólogos realizan sus descubrimientos (Delfino y Rodríguez, 1991:16). Estos saberes se transmiten de generaciones en generaciones, al margen de la academia.

[4] -En todos los casos, las descripciones están planteadas desde un observador que se ubica de frente, en un lugar central a los frisos. Para el caso de la cueva, se siguen las mismas referencias de orientación.

[5] -Parte de las descripciones re-producidas por A. R. González (1980 :375) bajo el “Estilo I : Figurativo Fantástico o de Laguna Blanca”, podrían ser extendidas a las aquí referidas. Algunos motivos guardan cierta semejanza formal.

[6] -Este es un tema que interesa a los conservacionistas: la destrucción del patrimonio cultural. Los conservacionistas se preocupan por mantener inalteradas las representaciones rupestres. Su objetivo es luchar contra toda forma de “destrucción” del patrimonio cultural, la cual puede ser provocada por agentes naturales, por efecto de la flecha del tiempo (deterioro natural) o bien por acción humana. En este sentido cualquier forma de sobre-escritura sería, en principio,  tomada por destructiva. Para ejemplificar en parte,  algunas de las pre-ocupaciones de los científicos con tendencias conservacionista, basten las palabras de  F. País: "Es notable que algunas figuras -como las últimas que describo- estén superpuestas a otras, evidentemente más antiguas. Sin duda, quien los grabó ignoraba el valor de las primitivas" (País, 1955:4). Es razonable suponer que esta opinión no sea compartida por un gran número de investigadores. En cambio, el "acuerdo conservacionista" es casi total, cuando las superposiciones consideradas fueron realizadas en nuestro tiempo (sean "pintadas" de propagandas políticas, nombres escritos por enamorados o graffitis de otro tipo, como los citados). La sentencia sería: Los motivos antiguos no deberían ser alterados. Cualquier modificación producida en la actualidad se considera "destrucción", y es por lo tanto deplorable. Sin embargo, existe cierta inconsecuencia sobre la que he llamado la atención anteriormente (Delfino y Rodríguez, 1992:43-45). Estas sobre-escrituras han sido muy frecuentes en el pasado. En ocasiones los motivos superpuestos corresponden a expresiones diferentes, clasificadas y agrupadas por los arqueólogos bajo la denominación de "estilos", a los que se asigna distinta antigüedad, de modo que es factible inferir que pertenezcan a distintas "tradiciones culturales". En ocasiones también el número de superposiciones es tan grande que hace difícil la tarea de relevamiento por la dificultad de individualizar los motivos. Finalmente, algunas superposiciones son tan recientes como las del período hispano-indígena, considerando valiosa la información que brindan sobre el "contacto cultural". Estas superposiciones, sin embargo, en la mayoría de los casos no son vistas como "destrucciones" de las representaciones anteriores y no son deploradas. ¿Porqué este trato diferencial para con las "expresiones rupestres" del hombre moderno?. De cualquier modo, estas cuestiones resultan interesantes para reflexionar sobre porqué gente de distintos tiempos elige un mismo lugar para expresarse. En alguna medida C. Gradín (1978:122), se plantea esta cuestión y nos ofrece una interpretación posible, cuando dice: "Nuestro criterio se sustenta en el supuesto de que las superposiciones son el resultado de las sacralizaciones del lugar donde han sido ejecutados los motivos, carácter que es relativamente permanente, obligando a estampar las figuras unas sobre otras a medida que el espacio libre del panel se reduce". El tema de la "sacralización" ya ha sido abordado.

[7] V. Weiser no dejó en sus libretas de campo (1923-1924) ninguna anotación que diera testimonio de su paso por este lugar. Sin embargo, su presencia puede inferirse a partir de cuatro fotografías (archivadas con números correlativos del 508 al 511) que muestran parte del sitio, en ellas puede leerse la procedencia (“Esquina Redonda” o “Quebrada de las Peñas Pintadas”). Es conveniente destacar que las fotografías sólo muestran parte del primer conjunto por nosotros descrito, y que en ellas no se distinguen los grabados rupestres ("actuales") superpuestos.