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Quienes somos
Catamarca-Argentina 2006 Diseño: Alejandro Díaz |
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Caracterización
de Laguna Blanca y su población: En la región oeste de la provincia de Catamarca, en el norte del Departamento Belén se localiza el Distrito de Laguna Blanca, situado en la porción más meridional de la Puna argentina, sobre la Cordillera de los Andes. Hasta
fines de la década de los ’70, la población (de 542 personas distribuidas en
99 unidades domésticas), estuvo sujeta a un notable aislamiento (Cruz, 1967) de
los circuitos de comercialización capitalista, lo que se manifestó en la
autosuficiencia con respecto al consumo (alimentos y vestidos de acuerdo al uso
local), y no recepción de prácticamente ningún tipo de servicio exterior ni
de los medios de comunicación masivos (Forni et al., 1986). Esta situación en
parte fue revertida por la construcción en 1979, de la Ruta Provincial
N° 43 que cruza por la parte sur del Bolsón de Laguna Blanca. La condición socioeconómica de la población es compleja. Simplificando, se puede afirmar que la unidad productiva es el grupo doméstico. La mayoría de los residentes son, pastores de altura (Flores Ochoa, 1977) en hábitat disperso, los pobladores ubicados en las franjas altitudinales más bajas (3.300 a 3.650 m.s.n.m.) complementariamente recurren a la horticultura de subsistencia (Horkheimer, 1990:22). En su mayoría se trata de arrendatarios de las tierras productivas y de vivienda y un sector reducido que está compuesto por propietarios de sus tierras. Aunque la cría de animales es la actividad de mayor importancia económica, es común que una misma persona realice actividades tan diversas como el cultivo de su tierra, comercio, trabajo asalariado y producción artesanal (principalmente textil). Sin duda las llamas (Lama glama) constituyen el ganado más representativo de la zona, junto con ovejas y cabras de los que se obtiene carne, cueros y lana (y de la última especie, leche); otros animales tales como burros y vacas, son de importancia secundaria. Estos productos junto con algunos derivados (tales como el tejido y la lana hilada) son vendidos o sirven para ser intercambiados por mercaderías. Si quisiéramos presentar a los habitantes de Laguna Blanca desde los rasgos considerados clásicamente como étnicos, apelaríamos a describir tanto sus aspectos religiosos, lingüísticos, de organización social, etc. Así por ejemplo, pocos dudarían de que las situaciones relatadas a continuación (semejantes a las descripciones de los viejos etnógrafos), pueden constituirse en parte de la expresión material de los denominados grupos étnicos [1]. Tal vez el culto a la Pachamama (del quechua literalmente, Madre Tierra) ocupe el lugar central en un Universo Panandino, (junto con algunos referentes católicos; lo que compondría -según Jeroem Douglas- el Catolicismo Andino), ya que para esta deidad se reúnen, el mayor número de expresiones prehispánicas ritualizadas. Así constatamos para el Distrito de Laguna Blanca, toda una serie de actos o situaciones ceremoniales en consonancia con tradiciones de raíz prehispánica. Por ejemplo, cuando se descorcha alguna botella de bebida alcohólica, se procede a asperjar un poco para la Pachamama, algunas veces precedido por una oración de agradecimiento: "Pachamama, cusiya, cusiya" ("cusiya" del quechua, alegría). Cuando se está en viaje, y se atraviesa un lugar escarpado y se ha llegado al punto más alto de un repecho (aunque queden otros más altos), por lo general hay una "apacheta" (un montículo de piedra a modo de adoratorio), en este lugar se hacen ofrendas consistentes en el "acullico" (en quechua aculliku) de coca (Erythroxylon sp.), algunas piedras, y si se tiene, también alcohol y tabaco, además invocándola: "Pachamama Santa Tierra... etc.", se pide por un buen viaje.
Generalmente
los días de siembra y de cosecha, son también momentos para un agradecimiento
ceremonial. Con la expresión "la tierra da y la tierra quita", a modo
de oración, se da marco a las ofrendas (y nuevamente la tríada de coca,
alcohol y tabaco), enterradas o quemadas en el corral de siembra (canchón).
Para el 1° de agosto, día que comienzan las festividades en honor a la
Pachamama, algunos suben a las "bocas de cerro" (agujeros
perfectamente identificados desde donde "come la Pacha"), a entregar
sus ofrendas. Otro
ejemplo lo constituye el primer corte de pelo que se realiza cuando el/la niño/a
cumple los dos años, el mismo es entendido como rito de pasaje de la primera a
la segunda infancia. Este ritual practicado en la zona es denominado "rupa
chico" o "ruti chico". Algunos sinónimos dados en otras regiones
son: "rutiado", "chujcharrutu", "chujcha rutukuy"
(en quechua "chujcha" significa cabello, "rutu" rasurar, y
"kuy" significa fiesta). Para esta ocasión festiva, al/a-la niño/a
se le arregla el cabello haciéndole muchas "simbas" (trencitas),
luego los concurrentes las van cortando de a una para cambiarlas preferentemente
por animales jóvenes como ser "tekes" (cría de la llama), cabritos,
corderos, novillos, etc., o por dinero, que a partir de ese momen Los ejemplos referidos a ceremonias (que total o parcialmente están constituidas por prácticas de raíz prehispánica) podrían multiplicarse, así como los términos del vocabulario quechua empleado para nombrar aspectos del ritual. Gran cantidad de animales y plantas son referidos con términos de origen quechua, también se emplean en varios topónimos y en una infinidad de actividades productivas. Cabe pensar que los componentes propios del proceso de quichuización, lanzado por los Incas y utilizado posteriormente por los españoles (Harrison, 1994:24), quedó inscripto fuertemente entre los antiguos habitantes de Laguna Blanca. Podríamos
recorrer otro conjunto de particularidades de esta "etnicidad puneña",
desde por ejemplo, varios mitos y leyendas, o las propias comidas, la música,
las práctica mortuorias o la estructuración del espacio arquitectónico,
incluso resultan peculiares aspectos de su sistema valorativo. Aunque la
etnicidad como proceso podría implicar muchos de estos “parámetros” a modo
de pre-textos, sabemos que mediante la sumatoria de estos rasgos "étnicos"
no podemos caracterizar o siquiera aproximarnos al sentido particular de lo que
incluimos bajo la categoría de "grupo étnico".
[1]
Estos “relatos” forman parte del
material relevado en mis propias investigaciones en Laguna Blanca realizadas
desde una “etnografía-para-la-arqueología”, a raíz de una Beca de
Perfeccionamiento del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
Técnicas (CONICET),
y a partir de un subsidio de investigación otorgado por la Universidad
Nacional de Catamarca (UNCa), a través de la Secretaría de Ciencia y Tecnología
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